11 de agosto: día de lxs nutricionistas

Este año, desde la Fundación SANAR, queremos compartir un lema dentro de la celebración por el día nacional de lxs nutricionistas: “Por un ejercicio profesional con conciencia ambiental y libre de COI” . Queremos alinear nuestras recomendaciones a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para promover una alimentación saludable, sostenible y libre de conflictos de interés.


El consumo de alimentos tradicionales, naturales y/o mínimamente procesados (reales) ha sido desplazado por diseños comestibles ultraprocesados. Este cambio de patrón alimentario trae aparejado graves impactos:

  • En la salud: las dietas poco saludables y la malnutrición se encuentran entre los diez principales factores de riesgo que contribuyen a la carga mundial de morbilidad.

  • En el ambiente: la forma en que producimos y consumimos los alimentos está afectando el ambiente y la base de bienes naturales.


La malnutrición en todas sus formas y la degradación del ambiente y los bienes naturales constituyen dos de los principales desafíos de nuestro tiempo. Ambos están sucediendo a un ritmo acelerado.


La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) vienen trabajando para lograr dietas SALUDABLES y SOSTENIBLES a nivel global, y así comprender la idea de que las prácticas alimentarias deben ser buenas tanto para la salud humana como planetaria. Resaltando que, un elemento importante para lograr este cambio, es la reducción del consumo de productos ultraprocesados.


Un informe del Relator Especial ante las Naciones Unidas, indicó los efectos nocivos de los ultraprocesados. No solo sobre el derecho a la salud, sino sobre el derecho a un ambiente sano. El informe afirma que, “los impactos ambientales causados principalmente por los sistemas alimentarios industriales interfieren con el disfrute de los derechos a la vida, la salud, el agua, la alimentación, a un medio ambiente sano y otros derechos humanos relacionados[...]. El creciente consumo de productos ultraprocesados y las dietas compuestas por un exceso de proteínas animales contribuyen al desarrollo de muchas enfermedades no transmisibles, a la deforestación y al acaparamiento de tierras en el sur global e interfieren con el derecho a disfrutar de un medio ambiente seguro, limpio, saludable y sostenible.


¿Cómo podemos disminuir el impacto de nuestras recomendaciones?

Como promotores de salud, es importante que también consideremos el impacto ambiental de nuestras recomendaciones y tengamos una perspectiva integral de lo que implica sugerir el consumo de productos ultraprocesados. Teniendo en cuenta el tipo de sistemas alimentarios que fomenta, la huella hídrica que deja y sobre todo, la huella material que causa la acumulación de plásticos en nuestros ecosistemas.


Hay contundente evidencia que describe el impacto ambiental de la producción de ultraprocesados, que incluyen la producción agrícola de sus ingredientes (en muchos casos, con semillas transgénicas y una enorme variedad de agroquímicos), el procesamiento, el transporte, la venta y distribución de estos productos. También en el uso de agua, energía, combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero derivados de la ganadería. Asimismo, otros daños incluyen el cambio de uso del suelo debido a la producción y demanda de productos ultraprocesados, así como la creciente concentración del complejo industrial agroalimentario y las consecuencias devastadoras que tiene para la producción de alimentos de forma local y a pequeña escala.

Por último y no menos importante, otro impacto ambiental refiere a los residuos plásticos que generan. Teniendo en cuenta que el ciclo de vida del plástico incluye la extracción, el transporte, el refinado, la fabricación y la gestión de residuos. Su producción conlleva la liberación de contaminantes químicos y gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático, contaminan el aire, el agua y afectan a la salud humana. Y hoy en día, casi todos los ultraprocesados se venden envueltos en plásticos de único uso.


Otro punto a considerar es la concentración del mercado y el poder que tienen las industrias que producen estos comestibles. No sólo para hacerlos hiperpalatables y enormemente aceptados por la sociedad, sino para ejercer numerosas y agresivas estrategias de marketing para venderlos, aplicando distintos tipos de interferencias en las políticas públicas que los regulan y, si hablamos de nuestro ejercicio profesional, cooptarnos para ser voceros y promotores de sus productos.


Pasemos a la acción para lograr dietas saludables y sostenibles:


Desde SANAR te brindamos algunas premisas que pueden servir de guía a la hora de ejercer nuestro rol profesional, en búsqueda de mejorar los sistemas alimentarios y aliviar el impacto ambiental que éstos tienen. Considerando que, según FAO (2020) , las dietas saludables y sostenibles “son aquellas que generan un impacto ambiental reducido y contribuyen a la seguridad alimentaria y nutricional, y a que las generaciones actuales y futuras lleven una vida saludable. Además protegen y respetan la biodiversidad y los ecosistemas, son culturalmente aceptables, accesibles, económicamente justas y asequibles, nutricionalmente adecuadas, inocuas y saludables, y optimizan los recursos naturales y humanos”.


Para incentivar a las personas a lograr transicionar hacia dietas saludables y sostenibles, es importante:


  1. Considerar a la salud de forma integral: aquella que va más allá de la ingesta de macro y micronutrientes, contemplando la salud humana y planetaria como un TODO.

  2. Evitar recomendar y promocionar productos y bebidas ultraprocesadas. Utilizar las frases “porción justa” o consumo “moderado” son parte del marketing industrial.

  3. Fomentar el consumo de alimentos naturales o mínimamente procesados, estacionales, de mercados de cercanía, que impulsen la práctica agroecológica y la soberanía alimentaria.

  4. Ejercer una práctica profesional ética y libre de conflictos de interés para evitar la cooptación por la industria alimentaria y de bebidas, que buscará siempre que seamos promotores (conscientes o inconscientes) de sus productos.



¿Querés sumarte a la campaña?


Este 11 de agosto, sumate a difundir el lema: "por un ejercicio profesional con conciencia ambiental y libre de conflictos de interés". Podrás descargarte desde aquí o desde nuestras historias de Instagram, una imagen para utilizar como marco de una foto tuya.

Luego, te invitamos a compartirla en historias de Instagram como propuesta para que seamos muchxs nutricionistas adhiriendo y expandiendo el mensaje. Hacenos parte y mencionanos (@sanar.nutricion) para compartir tu adhesión.



Fuentes:

1. FAO y OMS. 2020. Dietas saludables sostenibles - Principios rectores. Roma. https://doi.org/10.4060/ca6640es

2. Naciones Unidas Asamblea General. A/76/179: Obligaciones de derechos humanos relacionadas con el disfrute de un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible, Nota del Secretario General. 2021 (julio 19). https://undocs.org/A/76/179